Una vez nos hemos iniciado en esto de la «lectura de imágenes» vamos a ver este fragmento de el libro de Dan Brown «El código Da Vinci»
En esta parte del libro los protagonistas visitan el estudio de un erudito de la obra de Leonardo que tiene una lectura diferente de la famosa obra «La última cena»
«El « estudio» de Teabing no se parecía a ningún otro que Sophie hubiera visto. Seis o siete veces mayor que cualquier lujoso despacho profesional, el cabinet de travail de aquel caballero parecía un híbrido entre el laboratorio de un científico, la zona de archivos de una biblioteca y un mercadillo cerrado. Iluminado por tres lámparas de araña, el vasto suelo embaldosado estaba salpicado aquí y allá de mesas de trabajo ocultas tras montañas de libros, objetos artísticos, artefactos y una sorprendente variedad de aparatos electrónicos: ordenadores, proyectores, microscopios, fotocopiadoras y escáneres. —Esto antes era el salón de baile —dijo Teabing con cara de pena mientras entraba en aquella estancia—. No tengo muchas ocasiones de bailar. Sophie sentía que toda aquella noche se había convertido en una especie de dimensión desconocida en la que nada era lo que esperaba que fuera. —¿Y todo esto es para su trabajo? —La búsqueda de la verdad se ha convertido en el amor de mi vida —dijo Teabing—. Y el Sangreal en mi amante favorita. « El Santo Grial es una mujer» , pensó Sophie con un mosaico de ideas mezcladas en la mente que parecían no tener sentido. —Y dice que tiene un retrato de la mujer que, según asegura, es en realidad el Santo Grial. —Sí, pero no es que lo asegure yo. Cristo en persona lo afirmó. —¿En cuál de los cuadros está? —preguntó Sophie recorriendo las paredes con la mirada. —Mmm… —Sir Leigh hizo como que no se acordaba—. El Santo Grial. El Sangreal, el Cáliz. —Se volvió bruscamente y apuntó a la pared del fondo. Sobre él colgaba una reproducción de dos metros de La última cena, la misma imagen que acababa de ver en el salón—. Ahí está. Sophie estaba segura de que se había perdido algo. —Pero si es la misma obra que acaba de enseñarme. Teabing le guiñó un ojo. —Ya lo sé, pero la ampliación es mucho más interesante, ¿no cree? Sophie se volvió para mirar a Langdon. —Me he perdido. Langdon sonrió. —Resulta que sí, que después de todo el Santo Grial sí aparece en La última cena. Leonardo le reservó un espacio prominente. —Un momento —interrumpió Sophie—. Me acabáis de decir que el Santo Grial es una mujer. Y en La última cena aparecen trece hombres. —¿Seguro? —dijo Teabing arqueando las cejas—. Fíjese bien. Titubeante, Sophie se acercó más a la pintura y miró con detalle las trece figuras, Jesús en el medio, seis discípulos a la izquierda y seis a la derecha.—Todos son hombres —dijo al fin. —¿Ah, sí? ¿Y qué me dice del que está sentado en el puesto de honor, a la derecha del Señor? Sophie se fijó en aquella figura, observándola con detenimiento. Al estudiar el rostro y el cuerpo, le recorrió una oleada de desconcierto. Aquella persona tenía una larga cabellera pelirroja, unas delicadas manos entrelazadas y la curva de unos senos. Era, sin duda… una mujer. —¡Es una mujer! —exclamó. Teabing se reía. —Sorpresa, sorpresa. Créame, no es un error. Leonardo sabía pintar muy bien y diferenciaba perfectamente entre hombres y mujeres. Sophie no podía apartar la vista de aquella mujer sentada junto a Cristo. « En la última cena se supone que había trece hombres. ¿Quién es entonces esa mujer?» . Aunque había visto muchas veces aquella pintura, nunca le había llamado la atención aquella evidente disonancia. —Nadie se fija —dijo Teabing—. Nuestras ideas preconcebidas de esta escena son tan fuertes que nos vendan los ojos y nuestra mente suprime la incongruencia. —Es un fenómeno conocido como escotoma —añadió Langdon—. El cerebro lo hace a veces con símbolos poderosos. —Otra razón por la que tal vez se le ha pasado por alto esta mujer — comentó sir Leigh— es que muchas de las fotografías que aparecen en los libros de texto se tomaron antes de 1954, cuando aún había muchos detalles ocultos tras capas de suciedad y de pintura procedente de restauraciones de dudosa calidad, realizadas por manos torpes en el siglo XVI. Ahora, por fin, el fresco ha vuelto a verse como lo pintó Leonardo, y se ha dejado sólo la capa de pintura que él empleó. Et voilá! Sophie se acercó más a la imagen. La mujer a la derecha de Jesús era joven y de aspecto puro, con un rostro discreto, un hermoso pelo rojizo y las manos entrelazadas con gesto sereno. « ¿Y esta es la mujer capaz de destruir ella sola la Iglesia?» . —¿Y quién es? —preguntó. —Esa, querida, es María Magdalena. —¿La prostituta? A Teabing se le cortó la respiración, como si aquella palabra le hubiera insultado personalmente. —Magdalena no era eso que dice. Esa desgraciada idea errónea es el legado de una campaña de desprestigio lanzada por la Iglesia en su primera época. Le hacía falta difamar a María Magdalena para poder ocultar su peligroso secreto: su papel como Santo Grial. —¿Su papel?
—Como he dicho —aclaró Teabing—, la Iglesia primitiva necesitaba convencer al mundo de que Jesús, el profeta mortal, era un ser divino. Por tanto, todos los evangelios que describieran los aspectos « terrenales» de su vida debían omitirse en la Biblia. Por desgracia para aquellos primeros compiladores, había un aspecto «terrenal» especialmente recurrente en los evangelios: María Magdalena. —Hizo una pausa—. Y, más concretamente, su matrimonio con Jesús. —¿Cómo dice? —Sophie miró un instante a Langdon. —Está documentado históricamente. Y no hay duda de que Leonardo tenía conocimiento de ello. En La última cena prácticamente le está gritando al mundo que Jesús y Magdalena son pareja. Sophie volvió a concentrarse en la reproducción del fresco. —Fíjese en que uno va vestido casi como reflejo perfecto del otro. —Teabing le señaló a las dos figuras del centro de la obra. Sophie estaba fascinada. Sí. Las ropas tenían los colores invertidos. Jesús llevaba la túnica roja y la capa azul, mientras María Magdalena llevaba una túnica azul y una capa roja. « El Yin y el Yang» . —Y si vamos ya a matices más sutiles —añadió Teabing—, vea que Jesús y su esposa aparecen unidos por la cadera e inclinados en direcciones opuestas, como si quisieran crear claramente un espacio negativo entre ellos. Incluso antes de que sir Leigh le dibujara aquel contorno con el dedo sobre la pintura, Sophie la vio, la inequívoca forma de aquella en el punto focal de la obra. Era el mismo símbolo que Langdon le había dibujado antes como expresión del Grial, del cáliz y del vientre femenino. —Finalmente —prosiguió Teabing—, si ve a Jesús y a Magdalena como elementos de la composición más que como personas, verá que se le aparece otra figura bastante obvia. —Hizo una pausa—. Una letra del abecedario. Sophie la vio al momento. En realidad, de pronto era como si ya no viera nada más. Ahí, destacada en el centro de la pintura, surgía el trazo de una enorme y perfecta letra M. —Demasiada coincidencia, ¿no le parece? —preguntó Teabing. Sophie estaba maravillada. —¿Y qué hace ahí? Sir Leigh se encogió de hombros. —Los teóricos de las conspiraciones dicen que es la M de matrimonio o de María Magdalena, pero para serle sincero, nadie lo sabe a ciencia cierta. Hay innumerables obras relacionadas con el Santo Grial que contienen esa misma letra oculta de un modo u otro, y a sea en filigranas, en pinturas ocultas debajo de otras o en alusiones compositivas. La más descarada, claro, es la que hay grabada en el altar de Nuestra Señora de París, en Londres, diseñada por un anterior Gran Maestre del Priorato de Sión, Jean Cocteau.
Sophie sopesó la información.—Reconozco que lo de la M oculta es intrigante, pero supongo que nadie lo pone como prueba de que Jesús y María Magdalena estaban casados.—No, no —respondió Teabing acercándose a una mesa llena de libros—.Como y a le he dicho antes, ese matrimonio está documentado en la historia. —Empezó a rebuscar entre los volúmenes—. Es más, que Jesús fuera un hombre casado es mucho más lógico. Lo que es raro es la visión bíblica que tenemos de él como soltero.—¿Por qué? —preguntó Sophie.—Porque Jesús era judío —dijo Langdon, adelantándose a Teabing, que seguía sin encontrar el libro que buscaba—, y las pautas sociales durante aquella época prácticamente prohibían que un hombre judío fuera soltero. Según la tradición hebrea, el celibato era censurable y era responsabilidad del padre buscarle una esposa adecuada a sus hijos. Si Jesús no hubiera estado casado, al menos alguno de los evangelios lo habría mencionado o habría ofrecido alguna explicación a aquella soltería excepcional. Teabing dio finalmente con un ejemplar enorme. Tenía las cubiertas de piel y era de gran tamaño, como uno de esos grandes atlas. En la tapa se leía el título:Los Evangelios Gnósticos. Lo abrió y Langdon y Sophie se acercaron a él para verlo mejor. Sophie veía que contenía fotografías de lo que parecían ser pasajes ampliados de documentos antiguos, papiros deteriorados con textos manuscritos.No reconocía la lengua en que estaban escritos, pero en las páginas de la izquierda estaban impresas las traducciones.—Son las copias de los rollos de Nag Hammadi y del Mar Muerto de los que hablaba antes. Los primeros documentos del cristianismo. Curiosamente, no coinciden con los evangelios de la Biblia. —Fue pasando hojas y, más o menos hacia la mitad del libro, señaló un párrafo—. El evangelio de Felipe es siempre un buen punto de arranque. Sophie lo leyó:Y la compañera del Salvador es María Magdalena. Cristo la amaba más que a todos sus discípulos y solía besarla en la boca. El resto de discípulos se mostraban ofendidos por ellos y le expresaban su desaprobación. Le decían: ¿Por qué la amas más que a todos nosotros?Aquellas palabras sorprendieron a Sophie, pero aun así no le parecieron concluyentes.—Aquí no dice nada de que estuvieran casados.—Au contraire —discrepó Teabing, sonriendo y señalándole la primera línea—. Como le diría cualquier estudioso del arameo, la palabra « compañera» , en esa época, significaba literalmente « esposa» . Langdon hizo un gesto con la cabeza en señal de asentimiento. Sophie volvió a leer aquella primera línea. « Y la compañera del Salvador es María Magdalena» .Teabing pasó más páginas y le señaló otros párrafos en los que, para sorpresa de Sophie, se daba a entender de manera clara que Magdalena y Jesús mantenían una relación sentimental. Mientras los leía, recordó a un airado sacerdote que en una ocasión había aparecido en casa de su abuelo y se había puesto a aporrear la puerta.—¿Vive aquí Jacques Sauniére? —le había preguntado, mirándola desde las alturas cuando le abrió la puerta—. Quiero hablar con él sobre el artículo que ha escrito. —El sacerdote blandía un periódico. Sophie fue a buscar a su abuelo y los dos hombres desaparecieron tras la puerta del estudio. « ¿Mi abuelo ha escrito algo en el periódico?» . Sophie se fue corriendo a la cocina y empezó a hojear el diario matutino. Encontró el nombre de su abuelo en un artículo de la segunda página. Lo leyó. No lo entendió todo, pero parecía que el gobierno francés, accediendo a las presiones de los curas, había aceptado prohibir la exhibición de una película americana llamada La última tentación de Cristo, en la que Jesús tenía relaciones sexuales con una señora llamada María Magdalena. Y su abuelo decía que la Iglesia se equivocaba y se mostraba arrogante al prohibir aquella película.« No me extraña que el cura se hay a puesto así» , pensó Sophie.—¡Es pornografía! ¡Sacrilegio! —gritaba el sacerdote desde la puerta del estudio, que había abierto, justo antes de salir como un ciclón hacia el vestíbulo—. ¿Cómo puede defender una cosa así? Ese americano, Martin Scorsese, es un blasfemo, y la Iglesia no le cederá ningún púlpito en Francia.El cura salió dando un portazo.Cuando su abuelo entró en la cocina, vio a Sophie con el periódico en las manos y arrugó la frente.—Qué rápida eres.—¿Tú crees que Jesucristo tenía novia? —le preguntó.—No, cielo. Lo que yo digo es que la Iglesia no debería decirnos las ideas que podemos tener y las que no.—¿Tenía novia?Su abuelo se quedó en silencio unos instantes.—¿Sería tan malo que la hubiera tenido? Sophie se quedó un momento pensativa.—A mí no me importaría.Sir Leigh Teabing seguía hablando.—No quiero aburrirla con las incontables referencias a la unión de Jesús y Magdalena. Eso y a lo han explorado ad nauseam los historiadores modernos. Sin embargo, sí quiero señalarle algo. —Buscó otro párrafo—. Esto es del evangelio de María Magdalena. Sophie desconocía que existiera un evangelio con las palabras de María Magdalena. Leyó el texto: Y Pedro dijo: «¿Ha hablado el Salvador con una mujer sin nuestro conocimiento? ¿Debemos darnos todos la vuelta y escucharla? ¿La prefiere a nosotros?». Y Levi respondió: «Pedro, siempre has sido muy impetuoso. Ahora te veo combatiendo contra la mujer como contra un adversario. Si el Salvador la ha hecho digna, ¿quién eres tú para rechazarla? Seguro que el Salvador la conoce muy bien. Por eso la amaba más que a nosotros». —La mujer de la que hablan —aclaró Teabing—, es María Magdalena. Pedro sentía celos de ella. —¿Porque Jesús la prefería? —No sólo por eso. La cosa iba mucho más allá del mero afecto. En ese pasaje de los evangelios, Jesús intuye que pronto lo capturarán y lo crucificarán. Y le da a María Magdalena instrucciones para que ponga en marcha la Iglesia una vez Él ya no esté. En consecuencia, Pedro expresa su descontento por tener que ser el segundón de una mujer. Me atrevería a decir que Pedro era un poco machista. Sophie intentaba no perderse. —Están hablando de San Pedro. La piedra sobre la que Jesús construyó Su Iglesia. —El mismo, salvo por un detalle. Según estos evangelios no manipulados, no fue a Pedro a quien Jesús encomendó crear la Iglesia cristiana. Fue a María Magdalena. Sophie se lo quedó mirando. —¿Me está diciendo que la Iglesia debía ser dirigida por una mujer? —Sí, ese era el plan. Jesús fue el primer feminista. Pretendía que el futuro de Su Iglesia estuviera en manos de María Magdalena. —Y a Pedro no le hacía demasiada gracia —intervino Langdon, señalando La última cena. Este de aquí es él. Se nota que Leonardo da Vinci era muy consciente de lo que el apóstol sentía por María Magdalena. Una vez más, Sophie se quedó muda. En la obra, Pedro se inclinaba con ademán amenazador sobre María Magdalena y le ponía la mano en el cuello como si fuera una cuchilla. ¡El mismo gesto de amenaza que en La Virgen de las rocas! —Y aquí también —comentó Langdon, señalando ahora al grupo de discípulos que rodeaban a Pedro—. Un poco descarado, ¿no crees? Sophie entornó los ojos y vio que de aquel grupo emergía una mano.
—¿Qué es lo que sujeta esa mano? ¿Una daga?—Sí, y lo que es todavía más raro es que si se cuentan los brazos, esa mano no es de nadie. Carece de cuerpo. Es anónima. Sophie empezaba a sentirse superada por todo aquello.—Lo siento, pero sigo sin ver de qué manera todo esto convierte a María Magdalena en el Santo Grial.—¡Ajá! —exclamó Teabing de nuevo—. Ahí está el problema. —Se acercó de nuevo a la mesa y levantó una especie de diagrama grande. Lo extendió delante de ella. Era una genealogía muy elaborada—. Son pocos los que saben que María Magdalena, además de ser la mano derecha de Jesús, y a era una mujer con poder. Sophie se fijó en el encabezamiento de aquel árbol genealógico.LA TRIBU DE BENJAMÍN—María Magdalena está aquí —dijo Teabing señalando un punto en la parte alta del árbol. Sophie mostró su sorpresa.—¿Pertenecía a la Casa de Benjamín?—Sin duda. María Magdalena descendía de reyes.—Pero yo siempre había creído que era pobre. Teabing negó con la cabeza.A Magdalena la hicieron pasar por ramera para eliminar las pruebas que demostraban sus poderosos lazos familiares.Una vez más miró a Langdon, y una vez más éste asintió sin decir nada.—Pero ¿qué había de importarle a la Iglesia primitiva que tuviera sangre real? El inglés sonrió.—Querida, no era su sangre lo que preocupaba a la Iglesia, sino su matrimonio con Jesús, que también descendía de reyes. Como sabrá, en el Evangelio según san Mateo se nos dice que Cristo pertenecía a la Casa de David, que era descendiente del rey Salomón, rey de los judíos. Al emparentar con la poderosa Casa de Benjamín, Jesús unía las dos líneas de sangre, creando una fuerte unión política capaz de reclamar legítimamente el trono y restaurar la línea sucesoria de los reyes tal como existía en tiempos de Salomón. Sophie intuyó que por fin estaba llegando al quid de la cuestión. Teabing parecía muy alterado.—La leyenda del Santo Grial es una leyenda sobre la sangre real.Cuando se dice que el Grial es « el cáliz que contenía la sangre de Cristo» …se está hablando, en realidad, de María Magdalena, del vientre femenino que perpetuaba la sangre real de Cristo.
Las palabras parecieron resonar con un eco por el antiguo salón de baile antes de que Sophie captara totalmente su significado. « ¿María Magdalena perpetuaba la sangre real de Cristo?» . —Pero ¿cómo iba a perpetuarse Jesús, a menos que…? Se detuvo y observó a Langdon. Langdon sonrió.—Amenos que tuvieran un hijo. Sophie se quedó helada.—Ya ve —dijo Teabing—. La verdad mejor disimulada de toda la historia dela humanidad. Jesús no sólo estaba casado, sino que era padre. Y, querida mía, María Magdalena era el Santo Receptáculo. Era el cáliz que contenía la sangre real de Jesús. Era el vientre que perpetuaba el linaje, y el vino que garantizaba la continuidad del fruto sagrado. Sophie notó que se le ponía la carne de gallina.—Pero ¿cómo se puede mantener oculto tantos años un secreto tan importante?—¡Por Dios! —dijo Teabing—. Oculto precisamente no ha estado. La perpetuación de la sangre de Cristo ha sido el origen de la leyenda más duradera de todos los tiempos: la del Santo Grial. Desde hace siglos, la historia de María Magdalena se ha gritado a los cuatro vientos en todo tipo de metáforas y en todos los idiomas posibles. A poco que se tengan los ojos abiertos, se ve por todas partes.—¿Y los documentos del Sangreal? —preguntó Sophie—. ¿Contienen la prueba de que Jesús tenía sangre real?—Sí.—Entonces, ¿toda la leyenda del Santo Grial es en realidad sobre la sangre real de Cristo?—Y bastante al pie de la letra, además. La palabra Sangreal puede descomponerse, como se hace habitualmente, para formar las palabras San Greal. Pero en su forma más antigua la división se hacía de otro modo. Teabing cogió un trozo de papel, escribió algo y se lo entregó. Sang RealSang Real significaba, literalmente, Sangre Real.«
Ahora toca reflexionar un poco sobre lo que acabamos de leer.
Si os pica un poco la curiosidad de cómo se puede realizar una obra como ésta, echad un vistazo a éste episodio de la serie «Leonardo» en rtve play, comienzan a pintar sobre el minuto 21 y 30″
En esta Situación de Aprendizaje vamos a aprender a realizar una Lectura de una imagen. ¿Pero las imágenes se leen? Sí, se leen. Y si realmente queremos disfrutar de las imágenes, debemos aprender a «Leerlas»
Tal y como vimos anteriormente en el tema de La Comunicación Visual las imágenes tienes dos posibles descripciones, una denotativa (objetiva) y otra connotativa (subjetiva), y ambas configuran el análisis de una imagen.
Vamos a ver cómo realizarlo paso a paso. //
In this Learning Situation, we are going to learn how to read an image. But… can the images be read? Yes, they are read. And if we really want to enjoy images, we must learn to «read them.»
As we saw previously in the topic of Visual Communication, images have two possible descriptions, one denotative (objective) and the other connotative (subjective), and both configure the analysis of an image.
Signos, señales, símbolos (logotipos)… ¡parece que el mundo de las tangencias no tiene fin!
Hoy traemos una propuesta creativa a partir de diseños de personajes conocidos basados en el trazado de tangencias.
En la imagen podemos ver a Maléfica. Primero se ha trazado su geometría interna para después añadir áreas de color sólido. En el PDF adjunto hay 377 diseños fantásticos del estudio Heystudio los cuales podéis encontrar en Instagram.
La propuesta es que hagas una lámina donde selecciones uno de estos personajes y analices el trazado técnico que implica (paralelismo, perpendicularidad, tangencias entre rectas y curvas, entre dos curvas, etc.)
Una vez que tengas el trazado técnico deberás aplicarle color con total libertad.
¿Te sobra tiempo? Trata de crear tu personaje propio con este estilo o modifica la pose del seleccionado.
Tenemos que conseguir que nuestro Apollo 13 haga la reentrada justo en el punto exacto. Si nuestros cálculos no son precisos… nuestros astronautas morirán!
Para que nos hagamos una idea, el gráfico que debes trazar es aproximadamente éste:
NASA engineer John C. Houbolt describes the Lunar Orbit Rendezvous concept at the chalkboard in July 1962. Image Credit: NASA
Debes recrear en una lámina lo más claramente posible, donde se determinen perfectamente los puntos 2, 4, 8 y 9. Dejando claro, que una circunferencia es la Tierra y otra es la Luna.
Sé que no te hace falta, pero por si acaso te dejo aquí las propiedades fundamentales de las tangencias:
Y por lo que sabemos, lo puedes resolver gracias a ésto:
*Recuerda que después de todo éste es un ejercicio de EPVA, por lo que espero que hagas un trabajo personal, donde la parte estética se fusione con la técnica para crear algo diferente al resto de tus compañer@s. Puedes incluir fondos estrellados reales o fantásticos, otros planetas y/o satélites, naves espaciales, aliens…
Aquí tienes la rúbrica que te ayudará a saber cómo será calificado este trabajo
** ¿Cómo? ¿Te ha sobrado tiempo…? Ahora viene lo bueno, inspirándote en esta SdA, deberás crear una lámina donde se apliquen las tangencias Exteriores. ¡Buena Suerte!
La NASA rinde homenaje a sus heroínas invisibles DESIGUALDAD DE GÉNERO La película ‘Figuras ocultas’ rememora el papel de mujeres clave en la carrera espacial
JOSEP CORBELLA BARCELONA
20/01/2017 02:42 Actualizado a 20/01/2017 14:18
Fue John Glenn, nada menos, el primer astronauta norteamericano que orbitó alrededor de la Tierra, quien reclamó que “la chica” comprobara a mano los cálculos de trayectoria de su misión. Los cálculos se habían hecho con ordenador, pero en 1962, en una época en que los ordenadores aún no se habían ganado la confianza de los astronautas ni de los ingenieros, Glenn prefería que los cálculos los hiciera una persona. “Si ella dice que están bien, entonces estoy listo para despegar”, dijo el astronauta.
La chica, como la llamaba Glenn, era Katherine Johnson, una matemática afroamericana de 43 años, formada en la Universidad de West Virginia, que trabajaba en la NASA como computadora humana. Le costó un día y medio completar los cálculos de trayectoria de la misión. Cuando terminó, sus resultados coincidían con los del ordenador. “Le dio a John Glenn, y a todo el mundo, la confianza de que el software del ordenador era fiable”, recuerda la NASA en un comunicado difundido con motivo del estreno de Figuras ocultas. La película, que llega hoy a las pantallas españolas, rememora la historia de tres matemáticas afroamericanas que tuvieron un papel relevante en los inicios de la carrera espacial. Su aportación, sin embargo, quedó eclipsada por la de los astronautas y altos cargos de la NASA de la época, todos ellos hombres blancos.
Más que figuras ocultas, fueron invisibles. No es que la NASA las escondiera, pero su historia ha sido poco conocida hasta que Margot Lee Shetterly la investigó y publicó un libro sobre ellas el año pasado (2016). La película, basada en el libro de Shetterly y dirigida por Theodore Melfi, es un ejercicio de memoria histórica en el que la NASA ha colaborado ofreciendo asesoramiento.
“Aunque la película dramatiza algunos aspectos, es fiel a las luchas de las mujeres centrales de la historia”, destaca la agencia espacial en un comunicado. “Las victorias para los derechos de etnia y de género no se consiguieron ni fácil ni rápidamente”. Hoy día la NASA se enorgullece de su diversidad y del trato igualitario que reciben sus empleados. La agencia espacial ha estado dirigida durante la administración Obama por el afroamericano Charles Bolden, que ha tenido a dos mujeres –primero Lori Garver y después Dava Newman– como directoras adjuntas.
La situación era diferente en los años 50 y 60, la época en que está ambientada Figuras ocultas. No fue hasta 1978 que la NASA admitió a mujeres entre sus astronautas. Y hasta 1995 que permitió que una mujer se sentara a los mandos de una nave como piloto. Hoy sabemos que, en cuanto se les dio la oportunidad de participar en misiones espaciales y de pilotar naves, demostraron que lo podían hacer tan bien como los hombres.
Pero fuera de la NASA persiste una brecha de género en las áreas de física, ingenierías y matemáticas. No es una diferencia de aptitudes entre hombres y mujeres, sino de expectativas. “Algunos estudios poblacionales demuestran que las mujeres son más competentes en matemáticas, pero debido a los estereotipos no se decantan por carreras como Matemáticas o Física”, destaca Mara Dierssen, neurocientífica del Centre de Regulació Genòmica (CRG) en Barcelona.
Estos estereotipos no sólo minan las vocaciones científicas sino también la autoestima entre las chicas. Según recuerda Emilia Gómez, ingeniera de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), “se ha mostrado en diversos estudios que la percepción de la sociedad y de las propias ingenieras es que las mujeres tienen menos capacidad para la física, la ingeniería o la tecnología”.
Las tres protagonistas de Figuras ocultas desafiaron los estereotipos, tanto los de género como los de etnia, y se abrieron su propio camino guiadas por su pasión por las matemáticas.
“Lo contaba todo. Contaba los pasos hasta la calle, los pasos hasta la iglesia, el número de platos y cubiertos que lavaba… Todo lo que se pudiera contar, yo lo contaba”, recordó Katherine Johnson hace dos años cuando el presidente Obama le concedió la Medalla Presidencial de la Libertad, la más alta condecoración que puede recibir una ciudadana de EE.UU. “Me encantó ir a trabajar todos y cada uno de los días [que estuve en la NASA]”, dijo después de retirarse.
Pero biografías como la de Katherine Johnson y las otras protagonistas de Figuras ocultas son excepcionales. Es más habitual que mujeres con talento y con vocación por las matemáticas, la física y la ingeniería se inhiban y elijan otra carrera. En España, “las ciencias y tecnologías físicas, categoría que incluye las matemáticas, son el área de investigación con menor porcentaje de mujeres; representan el 20,45% del personal científico”, informa Mara Dierssen.
En el Consejo Europeo de Investigación (ERC, por sus iniciales en inglés), “nos llegan muy pocas solicitudes de mujeres” en esta área, informa Núria Sebastián, psicóloga de la UPF y vicepresidenta del ERC. Pero “a la hora de la evaluación, el porcentaje de éxito en matemáticas, física e ingenierías es el mismo para hombres que para mujeres”. La discriminación, por lo tanto, parece estar en origen, en la escasez de mujeres que se aventuran en estas disciplinas.
Al problema de los estereotipos, se suma la falta de referentes femeninas. “Faltan modelos visibles de mujeres ingenieras, matemáticas o físicas”, observa Emilia Gómez. Es significativo que, en los 116 años de historia de los premios Nobel, sólo dos mujeres hayan recibido el de Física (y una de las dos, Marie Curie, lo recibió porque su marido, Pierre, insistió en que debía compartirlo con ella; la segunda fue Maria Goeppert Mayer en 1963).
En este contexto, señala Emilia Gómez, una película como Figuras ocultas es bienvenida porque rompe con el prejuicio infundado de que las matemáticas no son para las mujeres. Según destaca la NASA en el comunicado difundido con motivo del estreno de la película, “el progreso se basa en cuestionar nuestros ideas preconcebidas y nuestros prejuicios culturales, aceptando y cuidando todo el talento que tenemos disponible independientemente del género o la etnia”.
In this task you will have to make a description of your last work based on Picasso. Later you will have to enter that description in an image generative AI app and publish the result
For example:
I want to create my new picture based on «Desnudo Azul»
I have to try describe this image:
Oil canvas of a Picasso-style work, the background is a blue sunset with a girl curled up with her back to us, use only cold range of color.
And this was one of the results:
(It is clear that this AI does not know the tones that make up the cold range)
You can use the Microsoft image generator (requires a Microsoft account) Or some app similar to Leonardo.Ia available to use in the browser and on the mobile
Some works of your mates:
Iris Lozano based on Dora Maar con uñas verdesJesús Lidueña based on Vasos y frutasMarta Guiral based on Cabeza de mujer llorando III
Don’t stop at the first try and enjoy the experience!
Tranquilos que no vamos a hacer nada parecido a ésto.
En este caso vamos a convertirnos en Activistas del Arte realizando una Anamorfosis de la obra que hemos realizado en la tarea anterior.
Para ello vamos a deformar la rejilla sobre la que trabajamos la obra de Picasso y vamos a realizar nuestra propia Anamorfosis.
Cuando integremos la obra en Nuestro Propio Museo (Situación de Aprendizaje de la 1ª Evaluación) deberá poder verse desde el punto de vista escogido de manera que la imagen se recomponga tal y como hemos planteado.
Para esta tarea vamos a entender cómo funciona la Razón de Semejanza. Esta Razón de Semejanza es una constante que se mantiene en relación a todos los puntos de una figura plana cuando trazamos una proyección de una figura desde un centro.
Imaginemos que queremos reducir la figura ABCDED aplicando una razón de semejanza de 2/3 desde el centro O. De este modo conseguiremos una figura Proporcional a la original donde se le ha aplicado una reducción igual a la razón de semejanza:
De igual manera, esta Razón de semejanza puede ser negativa, con lo que conseguiremos una figura como ésta:
Bien. Una vez entendido cómo funciona la proporcionalidad, vamos a hacer nuestra ampliación basándonos en una «cuadrícula» que situaremos sobre el original y su copia ampliada. Debería quedar una cosa parecida a ésto:
Ahora sólo se trata de ir copiando en cada espacio de la «cuadrícula» ampliada la parte de la imagen correspondiente.
Desde muy pequeña a Elena le gustaba crear con su mente y con sus manos: escribía, pintaba, dibujaba o tocaba el piano. Pero Elena no era una persona como las demás y con el tiempo, la inspiración empezó a llegarle a través de cosas que la mayoría consideraba raras y excéntricas, como las matemáticas o la geometría.
Poco a poco, Elena empezó a relacionarse con otras personas que tenían intereses como los suyos. Un día, cuando era ya una estudiante de la Escuela de Bellas Artes, llegó al Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid y allí vio por primera vez el aparato que le cambiaría la vida para siempre: una computadora.
Lo que Elena había visto por primera vez en realidad era un ordenador, pero uno de los de hace más de cincuenta años. En aquella época, los ordenadores eran unas máquinas que ocupaban muchísimo espacio. Las habitaciones donde se instalaban eran enormes y estaban llenas de cables, placas y chips.
Con aquellas computadoras se podían hacer muy poquitas cosas, pero algunos jóvenes investigadores pensaban que esas colosales máquinas llegarían a revolucionar y cambiar el mundo ¡Y tenían razón! Elena conoció a alguno de estos expertos y eso le ayudó a encontrar en esos gigantes cacharros un filón de ideas nuevas.
—Voy a hacer arte generado por ordenador —pensó entusiasmada.
Para poder aprender todavía más sobre estas máquinas decidió viajar a París, Alemania y Estados Unidos, donde las computadoras eran más comunes que en España. Aún así, no fue fácil. Cuando se presentó a una beca para estudiar sobre estas nuevas tecnologías en una prestigiosa universidad americana el jurado le preguntó:
—¿Para qué quiere una artista una máquina?
—¿Cómo que para qué? —pensó Elena—¡Pues para entender el mundo!
Aunque aquellos señores no pudiesen entenderlo, ella la necesitaba. Todos estos impedimentos no la frenaron y durante años creó un montón de obras de arte en las que volcó todo aquello que había aprendido.
Aquellas máquinas llegaron a ser para ella algo fundamental y solía bromear sobre ello:
—Las máquinas tienen su almita, su manera de interpretarte y de hablarte. Yo a mi ordenador también le hablo y le llamo de todo.
Los trabajos de Elena Asins no tienen mucho color. Solo líneas y formas geométricas de una perfección matemática, y algunos están casi vacíos.
No fue pintora, ni escultora, ni escritora y fue todas esas cosas a la vez: sus obras son cuadros, y también poemas visuales, instalaciones y esculturas de formas puras y enigmáticas.
No son muy sencillas de entender, porque no lo muestran todo y buscan la esencia de las cosas, del alma y del mundo… tratan sobre álgebra, geometría y secuencias matemáticas, pero también sobre filosofía y sobre los mitos antiguos y la prehistoria.
Fue tan radical y experimental en esa búsqueda, que su trabajo no era muy conocido y, lo que es peor, no demasiado apreciado. Elena tuvo muchas veces la sensación de que nadie la entendía:
—Soy un poco bicho raro, pero voy a seguir haciendo lo que me gusta. Lo que me pide mi cuerpo y mi alma.
Y se fue a vivir a un pueblo de Navarra, lejos de todo y rodeada de naturaleza para poder dedicarse plenamente a su trabajo. Aquel paisaje sombrío le encantaba porque le ayudaba a concentrarse.
Pasaron los años y cada vez más jóvenes artistas y críticos de arte empezaron a ver que su obra era realmente brillante. Ya mayor, cuando llevaba cerca de veinte años viviendo en Navarra, empezaron a llegarle los premios. Hasta el Museo Reina Sofía le dedicó una exposición en la que se reunían sus trabajos más importantes. Ella agradeció todos estos premios, pero también dijo que quizás habían llegado “un poquito tarde”.
Elena era generosa y amaba el arte, así que, pese a todo, antes de morir decidió que quería que sus trabajos pudiesen ser apreciados por todo el mundo. Por eso donó toda su obra al Museo Reina Sofía, donde ahora existe una sala dedicada exclusivamente a ella.
Y así fue como Elena Asins, con gran perseverancia y esfuerzo, consiguió crear de una forma única y al margen de las modas una obra artística que hoy se considera una de las pioneras del arte asistido por ordenador en España.
Nacida en Madrid en 1940, Elena Asins fue artista plástica, escritora, conferenciante y crítica de arte. Fue una de las primeras creadoras españolas en utilizar la tecnología como aliada del arte. Falleció en la localidad navarra de Azpíroz el 14 de diciembre de 2015.
El arte de Elena Asins puede generar muchas dudas, pero ella siempre lo tuvo muy claro. Disfrutaba con su Arte. Le gustaban las matemáticas, y le gustaba visualizarlas. En esta obra vemos como ella misma se pone restricciones para ver las posibilidades que ofrece su premisa: Un cuadrado, 9 puntos, dos de ellos fijos
Preguntas para hacer en clase:
¿Estás a favor o en contra del uso de «máquinas» en el mundo del Arte?
¿Crees que el uso del ordenador desvirtúa el Arte?
¿Podemos suponer que el uso que hacía Elena Asins es equiparable al uso actual de la IA?
What do you think about AI use in arts?
Have you ever used an AI to create an image? Which one?